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Área de especialización · Microbiota y aparato digestivo

Cuando tu intestino lleva años intentando hablarte.

Si convives desde hace tiempo con dolor abdominal, hinchazón, alteraciones del tránsito o un diagnóstico crónico que no termina de estabilizarse, probablemente has escuchado más de una vez que "es funcional" o que ya no hay margen terapéutico. Hay otra forma de mirar.

Dra. Katherine Marrero, médico de familia experta en medicina funcional y microbiota intestinal
Quizá te reconoces

¿Llevas años buscando una explicación?

Estos son los síntomas que con más frecuencia escucho en consulta. No son una lista para autodiagnosticarte: son las pistas que, juntas, nos ayudan a entender qué está ocurriendo.

Hinchazón persistente, especialmente al final del día o tras las comidas.
Dolor abdominal recurrente sin causa estructural identificada en pruebas previas.
Alternancia entre estreñimiento y diarrea, con cambios en consistencia y frecuencia.
Reflujo gastroesofágico que no responde a inhibidores de la bomba de protones (IBP) o que reaparece al retirarlos.
Brotes de enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa que se repiten pese a tratamiento bien indicado.
Aftas bucales, candidiasis vaginal o cutánea recurrentes y otros signos de disbiosis.
Cansancio postprandial intenso ("después de comer me derrumbo") o niebla mental tras ciertos alimentos.
Síntomas de "ansiedad" digestiva sin causa emocional aparente, con eje intestino-cerebro implicado.
Patologías que abordo

Mis áreas de trabajo clínico

Trabajo en colaboración con tu digestólogo o reumatólogo cuando ya tienes un diagnóstico establecido. Mi papel es complementario, no sustitutivo: aporto la mirada de microbiota y de medicina funcional sobre los factores moduladores que el modelo convencional, por agenda clínica, no siempre puede explorar.

Enfermedad de Crohn

EII · Acompañamiento integrativo

Trabajo el contexto del paciente con Crohn ya diagnosticado y en seguimiento por su digestólogo: estado de la microbiota tras los biológicos, deficiencias por malabsorción, soporte de la mucosa intestinal y manejo de los desencadenantes alimentarios individuales. El objetivo es alargar fases de remisión y reducir intensidad de los brotes.

Colitis ulcerosa

EII · Modulación inflamatoria

Foco en la microbiota colónica y en los factores nutricionales y de estilo de vida que modulan la actividad inflamatoria. Trabajamos sobre la calprotectina fecal y los marcadores que tu equipo ya monitoriza, complementando, nunca sustituyendo, la pauta de tu especialista.

SIBO e IMO

Sobrecrecimiento bacteriano

El sobrecrecimiento bacteriano en intestino delgado (SIBO) y el intestinal por metanógenos (IMO) son cuadros con alta tasa de recidiva. Por eso no basta con erradicar: hay que entender por qué ocurrió la primera vez. Trabajamos motilidad, válvula ileocecal, ácido gástrico, sales biliares y patrones alimentarios.

Síndrome de intestino irritable

SII · Más allá del descarte

El SII es a menudo un diagnóstico por exclusión que oculta cuadros tratables: SIBO, intolerancias específicas, disbiosis, sensibilidad histamínica, alteraciones del eje intestino-cerebro. Mi enfoque es no quedarnos en la etiqueta y buscar el subtipo concreto que explica tu caso.

Intestino permeable

Hiperpermeabilidad de la mucosa

El aumento de permeabilidad intestinal es un mecanismo, no una enfermedad en sí, pero está implicado en muchos cuadros sistémicos (autoinmunidad, inflamación crónica, alergias). Lo evaluamos con marcadores específicos y trabajamos sobre la regeneración de la barrera mediante el protocolo 4R.

Disbiosis y candidiasis crónica

Equilibrio del ecosistema

Desequilibrio entre poblaciones beneficiosas y oportunistas, sobrecrecimiento de Candida o de proteobacterias. Diagnóstico por test PCR de microbiota y abordaje por fases: reducción de la población problemática, restauración de la diversidad y mantenimiento.

Intolerancias e histaminosis

Reacciones alimentarias

Distinguimos alergia mediada por IgE, intolerancia enzimática (lactosa, fructosa), sensibilidad alimentaria mediada por IgG y los cuadros de intolerancia a la histamina por déficit de DAO. Cada uno tiene un manejo distinto. La dieta de eliminación es solo el principio: el objetivo es reconstruir tolerancia, no vivir restringiendo.

Reflujo crónico

ERGE · Más allá del IBP

Reflujo persistente pese a inhibidores de la bomba de protones, o que reaparece al retirarlos. Trabajamos hipoclorhidria paradójica, hernia de hiato funcional, motilidad esofágica, presión intragástrica y modificaciones dietéticas y posturales que sí marcan diferencia.

Mi enfoque

Cómo trabajamos tu salud digestiva

Tres fases ordenadas. No es una receta cerrada: es un marco que adaptamos a la complejidad real de tu caso.

i.

Mapeo del intestino

Anamnesis exhaustiva, revisión de pruebas previas y, si procede, ampliación con estudio de microbiota intestinal por PCR, valoración funcional digestiva (HCl, enzimas, sales biliares), test específicos de SIBO/IMO, marcadores de permeabilidad y reactividad alimentaria. Si no se han hecho los descartes estructurales pertinentes, te orientamos hacia tu digestólogo antes de avanzar.

ii.

Protocolo 4R personalizado

Aplicamos el marco internacional de 4R (Remove, Replace, Reinoculate, Repair) ajustado a tus hallazgos: eliminamos lo que inflama, reponemos enzimas, ácido o sales biliares deficitarias, reinoculamos con cepas probióticas dirigidas y reparamos la barrera intestinal con nutrientes específicos para la mucosa.

iii.

Reincorporación y mantenimiento

Tu objetivo no es vivir sin gluten, sin lactosa o sin FODMAPs para siempre: es reconstruir la tolerancia. La fase de reintroducción ordenada es tan importante como la fase restrictiva inicial. El acompañamiento incluye seguimiento longitudinal hasta consolidar los cambios.

Para profundizar

Lecturas basadas en evidencia

Artículos del blog donde desarrollo en profundidad temas que tocan esta área.

Preguntas frecuentes

Las dudas más habituales

Si no encuentras tu duda aquí, escríbeme y la añadimos.

¿Trabajas con pacientes que ya tienen diagnóstico de Crohn o colitis ulcerosa?
Sí. De hecho, gran parte de mi consulta digestiva son pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal en seguimiento por su digestólogo. Mi papel es complementario, nunca sustitutivo: aporto el trabajo sobre microbiota, factores nutricionales y de estilo de vida, y manejo de los desencadenantes individuales. La pauta de biológicos, inmunomoduladores o aminosalicilatos es competencia de tu equipo de digestivo, y nosotras coordinamos.
¿Cuál es la diferencia entre disbiosis y SIBO?
Son cuadros distintos aunque a veces coexisten. La disbiosis es un desequilibrio en la composición de la microbiota intestinal, generalmente colónica. El SIBO es un sobrecrecimiento bacteriano en intestino delgado, que no debería tener una densidad bacteriana alta. Se diagnostican con pruebas distintas (PCR de microbiota en heces para disbiosis; test de aire espirado con lactulosa o glucosa para SIBO) y tienen estrategias terapéuticas también distintas.
¿Qué pruebas pides en la primera consulta?
Depende de tu caso. En general, la primera consulta es de exploración: revisamos lo que ya tienes hecho, identificamos lagunas y, en una segunda fase, planteamos las pruebas concretas que aporten información accionable. No pido pruebas de manera rutinaria: cada test debe responder a una pregunta clínica concreta. Las más habituales son test de microbiota, SIBO, intolerancias, marcadores de permeabilidad y un perfil bioquímico ampliado.
¿Tendré que hacer una dieta muy restrictiva?
No de manera permanente. Las fases iniciales pueden requerir restricciones temporales (por ejemplo, FODMAPs en SIBO, o histamina en histaminosis), pero el objetivo final es siempre reincorporar progresivamente los alimentos retirados a medida que recuperas tolerancia. Vivir restringiendo no es salud: es una herramienta puntual.
¿Tu enfoque es compatible con el tratamiento de mi digestólogo?
Sí, y de hecho insisto en que mantengas el seguimiento con tu especialista de digestivo. La medicina funcional complementa, no sustituye, el modelo convencional. En patología inflamatoria intestinal, autoinmune o estructural, la coordinación con el digestólogo o el cirujano es imprescindible.
¿Cuánto tiempo tarda en notarse mejoría?
En SIBO o disbiosis franca, los primeros cambios suelen aparecer entre las 4 y 8 semanas. En patología inflamatoria crónica como EII, los procesos son más largos: hablamos de 3 a 6 meses para ver modificaciones estables en marcadores objetivos como la calprotectina fecal. El cuerpo necesita tiempo para reorganizarse; soy honesta sobre esos plazos en la primera consulta.
¿Por qué a veces el SIBO no se cura con un solo tratamiento?
Porque erradicar la sobrecarga bacteriana es solo una parte. Si no abordamos por qué se produjo en primer lugar (alteraciones de motilidad, válvula ileocecal incompetente, hipoclorhidria, déficit de sales biliares, estrés crónico, antibioterapias previas), la recidiva es la regla. Por eso un buen protocolo de SIBO incluye fase erradicadora, fase de mantenimiento de motilidad y trabajo sobre los factores predisponentes.
¿A que pacientes atiendes?
Atiendo a hombres, mujeres y niños. La patología digestiva crónica afecta a ambos sexos, aunque algunas presentaciones (SII, intolerancia a la histamina) tienen mayor prevalencia en mujeres por factores hormonales que también abordamos cuando son relevantes, sin dejar de lado que muchos niños están empezando a sufrir este tipo de problemas.
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